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HISTORIA


Hace 15 a 20 mil años, el hombre prehispánico de la región convivió con los enormes mamuts que tenían su hábitat en las zonas lacustres y ríos de Amanalco.

Primeros grupos. Los cazadores nómadas, ya conocían el fuego y se alimentaban con carne de animales del bosque que cazaban con flechas.

Periodo Preclásico inferior. Hace 12 a 7 mil años antes de nuestra era, se agruparon en aldeas para recolectar, cazar y pescar.

Periodo Preclásico superior. Los otomíes de la región comenzaron a integrar las primeras aldeas en núcleos ceremoniales, iniciaron el cultivo del maíz, frijol, calabaza y chile. 

Las primeras aldeas. Practicaban el culto a sus deidades; formaron el rudimentario pueblo al que denominaron en su idioma N’dabí, que significa: “donde flotan los troncos” o “donde abunda el agua”.

Periodo Clásico temprano. Se organizan las tribus estratificadas con agricultores simples, doscientos años antes de nuestra era da inicio el sistema tributario. 

Primeros pobladores. Hace aproximadamente 7,000 años, el “hombre de Amanalco” dejó impresa la huella de uno de sus pies en una roca lávica del Rincón de Guadalupe.

Su fundación tiene más de 3 mil a 500 años a. de C., el territorio fue ocupado por los matlatzinca (de donde derivan los otomíes), cultivaban el maíz, pero sufrían ataques de los tarascos de Michoacán.

Horizonte cultural primitivo o arcaico. Se practicó la horticultura, la crianza de perros, se inventó la alfarería y los habitantes se agruparon en pequeñas aldeas como incipiente organización social.

El dominio azteca. Los chichimecas penetraron al valle del Matlatzinco e implantaron sus costumbres y tradiciones en Amanalco.

Conquista azteca del valle del Matlatzinco. En 1476 Axayácatl, nieto del tlatoani azteca Moctezuma, fue el encargado de efectuar la conquista del valle de Toluca y al consolidarse el dominio mexica pasaron a ser sus tributarios.

El señorío de Metepec. Amanalco, durante esta época perteneció al señorío de Metepec, que comprendía parte de la cuenca del río Balsas, cerca de Valle de Bravo, en lo que hoy es la parte occidental del Estado de México. 

Dominación española. En 1521, Gonzalo de Sandoval, fue el encargado de conquistar a los pueblos del valle del Matlatzinco (entre los que estaba Amanalco), los otomíes amenazados por los tarascos fácilmente se aliaron a los españoles.

El marquesado del Valle de Oaxaca. Cortés fue nombrado marqués del Valle y el rey le otorgó 700 leguas a la redonda, quedando Amanalco, dentro del marquesado del Valle.

Cabildo de indios. En abril de 1533, Martín Rivera era cacique de Ixtlahuaca y Pedro Hernández de Metepec. De esta forma el corregidor del marqués del Valle, la república de indios y sus tierras de comunidad tenía injerencia directa sobre Amanalco.

El señorío de Metepec. Como todos los pueblos de la región, Amanalco se sometió al señorío de Metepec. Sus habitantes, en su mayoría eran otomíes, y pocos mexicas, mazahuas y mestizos (fusión de razas con los españoles).

Evangelización. Los franciscanos evangelizaron a los habitantes, dándole el nombre de San Jerónimo Amanalco, a su pueblo.

Fundación del pueblo. A mediados del siglo XVI (tradición oral), Mateo, Bartolomé, Sebastián, Juan, Lucas, Jerónimo, Miguel y Guadalupe, recolectores de hierbas medicinales fundaron Amanalco en el sitio habitado por otomíes, mexicas y españoles, siendo virrey Gaspar de Zúñiga.

Éxodo de los mexicas. En 1601, una vez fundado el pueblo, los mexicas lo abandonaron, pero llegó otro grupo de otomíes procedentes de Santa María del Monte y Zinacantepec.

Congregaciones. En 1604, terminadas las congregaciones, los otomíes establecieron la cabecera de Amanalco en San Jerónimo.

Integración de otros pueblos. Al transcurrir el tiempo cada uno de ellos formó su familia y decidieron escoger los sitios de su agrado, y cada uno formó un nuevo asentamiento que ahora ostenta su nombre. 

Asignación de nombres de santos a los nuevos pueblos. A la llegada de los evangelizadores, éstos los bautizaron y pusieron como santo patrón de su pueblo el nombre de su fundador.

Los descendientes del fundador de San Sebastián solicitaron que les dotara de un terreno más cercano, y al concedérselos fundaron San Sebastián Chico. 

Como testimonio de esta presencia y fusión de grupos quedan las ruinas arqueológicas en las cercanías de la cabecera, principalmente en las cumbres de los cerros de Tenextepec, Cuate y La Peña.

La Encomienda. Amanalco estuvo encomendado al español Juan de Sámano, encomendero de Zinacantepec, quien recibía los tributos dados por los naturales del pueblo.

Las haciendas. La Gavia se convirtió en un enorme latifundio que abarcó la gran mayoría del fundo de los otomíes de Amanalco, dándoles a cambio “trabajo” en las labores agrícolas y ganaderas.

Hacienda de La Gavia extendió su latifundio hasta Amanalco. El territorio íntegro de la municipalidad perteneció a la hacienda de La Gavia, propiedad original de Juan de Sámano, encomendero de Zinacantepec y sus hijos.

Reclamo de las tierras de Amanalco afectada por La Gavia. Por carecer de documentos los naturales de Amanalco pidieron al juez de indios para que les reconociesen sus derechos, y él se los otorgó en 1603. 

Venta de la hacienda de La Gavia. 1636, Benita Cesati viuda de Sámano, puso en subasta a la hacienda de La Gavia, y fue adquirida por Pedro Jiménez de los Cobos, que era correo mayor de México. Hacienda que vendió después a la Compañía de Jesús. 

Construcción de la iglesia. En el siglo XVI, una vez evangelizado el pueblo, construyeron su iglesia, fue fundada por franciscanos de Zinacantepec que la visitaban. 

La iglesia es elevada a la categoría de parroquia del clero secular. En 1768, la iglesia fue elevada a la categoría de parroquia de Amanalco dependiente del clero secular, dependiente de la parroquia de la villa de San Francisco del Valle, en la actualidad Valle del Bravo.

Expulsión de los jesuitas. En 1763, al ser expulsados de la Nueva España los jesuitas, La Gavia pasó a ser propiedad de Pedro Romero de Terreros, conde de Regla, que a su vez dejó en herencia a su hijo el marqués de San Cristóbal (que nunca vivió en México).

Guerra de Independencia. Durante el movimiento de Independencia en 1810, la población oprimida se sumó a la insurrección, poniéndose a las órdenes de los parientes de Miguel Hidalgo y combatieron en contra del realista Juan Bautista de la Torre.

El movimiento insurgente en Amanalco. Tomás Ortíz consiguió que mucha gente de los distritos de Sultepec y Temascaltepec extendieran sus actividades insurgentes en Amanalco.

Amanalquenses combaten contra los realistas. Lucas Alemán señala la participación de habitantes Amanalco y Malacatepec en la guerra de Independencia, combatiendo contra el realista Juan Bautista de la Torre.

Solicitud de la restitución del fundo de Amanalco. En 1810, los pobladores de Amanalco reclamaron el fundo legal del su pueblo, del cual se había apoderado la hacienda de la Gavia.

Familias españolas establecidas en Amanalco. Entre las primeras familias españolas que residieron en la población de Amanalco, deben contarse los que llevaban los apellidos Vera, Pineda, Arias, Montes de Oca, Benhumea, García y Peña entre otros.

La economía de Amanalco, en este período dependió de la agricultura, la explotación del pulque, elaboración de carbón, tejamanil, cedazos y cucharas (por este último motivo se denominaba “Amanalco de las Cucharas”).

Erección Municipal. Aunque no existe precisión sobre la fecha en que Amanalco fue erigido en municipio, el hecho se considera que ocurrió el 1 de enero de 1826, confirmado el día 27 de ese mes.

Pronunciados de Amanalco a favor del Plan de Ayutla. En 1854, Amanalco se pronunció a favor del Plan de Ayutla, encabezando a los vecinos el presbítero José María Becerra, que había permanecido en el pueblo por más de 25 años.

Guerra de Reforma. En septiembre de 1856, empezaron los primeros golpes de las gavillas que intervienen en las guerras de Reforma. 

Limpia de gavilleros. Entre febrero y marzo de 1858, Berriozábal intentó penetrar a la ciudad de México, limpia la región de gavillas reaccionarias, así como las de Valle de Bravo y Amanalco.

La cabecera de Amanalco es elevada al rango de villa. El 10 de septiembre de 1875, la legislatura local, le otorgó a la cabecera la categoría de villa, agregándole el vocablo de Becerra en honor a su protector el bachiller José María Becerra.

El Porfiriato. Durante todo este período, los habitantes de Amanalco sufrieron la injusticia social y la marginación, ya que las tierras que les pertenecieron las explotaban los hacendados de La Gavia.

Los amanalquenses fueron convertidos en peones de La Gavia. Los habitantes de Amanalco se desempeñaban como peones de la hacienda de La Gavia y trabajaban de “sol a sol”, con injustos salarios y siempre endeudados con la tienda de raya.

Los amanalquenses laboraron como peones de Pipioltepec. Lo mismo sucedía con los trabajadores amanalquenses que tenían que desempeñarse como peones de la hacienda de Pipioltepec.

Revolución Mexicana. Durante la Revolución Mexicana de 1910, se adhirieron al movimiento Andrés Fabila, padre de los destacados amanalquenses Gilberto, Alfonso y Manuel Fabila. 

Los zapatistas destruyeron la cabecera de Amanalco. El 24 de marzo de 1916, durante el período revolucionario, la cabecera municipal fue destruida por las fuerzas zapatistas al mando del coronel Carmen Esquivel.

Ausencia de autoridades en Amanalco. Durante los años de 1916 a 1918, debido a la destrucción de la cabecera Amanalco careció de autoridades, a pesar de estar designados.

Reconstrucción de la cabecera municipal. Sin embargo, años después, la Misión Cultural que dirigió el profesor Alfonso Fabila impulsó la reconstrucción de la cabecera municipal.

Primer alcalde post-revolucionario ejerce tres años. En 1919, por ministerio de ley, fungió como presidente municipal, por tres años, José Ávila, con la finalidad de terminar la reconstrucción de la cabecera municipal.

Lucha por la tenencia de la tierra. La lucha por la tierra en este municipio fue un movimiento muy significativo dado el sacrificio y la tenacidad de los otomíes y mestizos.

Dotación de ejidos y tierras del fundo común. Después de muchos años de lucha, el fundo de los otomíes, que había sido despojado por la hacienda de la Gavia les fue restituido y se inició el reparto agrario en el municipio con la formación de los ejidos.

Alfonso Febila Montes de Oca termina la reconstrucción de Amanalco. De 1945 a 1948, a iniciativa de Alfonso Fabila Montes de Oca fue reconstruida la totalidad de domicilios de la cabecera.

Desaparición del latifundio de La Gavia. Durante el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas, la hacienda de La Gavia fue afectada en su totalidad, desapareciendo el famoso latifundio durante los años 1934-1939.

Fuente: Enciclopedia de los Municipios de México


 

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