Es una enfermedad causada por un virus que afecta las vías respiratorias, y se transmite por las gotitas de saliva cuando un contagiado tose, estornuda o habla, y al tener contacto con objetos contaminados, donde el virus sobrevive de 48 a 72 horas.
La peligrosidad de este virus es menor a la de la gripe aviar, y nada tiene que ver con el consumo de carne de puerco ni con tener animales en casa.
Algunos de los síntomas de la influenza son: alta fiebre, malestar corporal, fuertes dolores de cabeza, calosfríos y en algunos casos diarrea. Si tú los presentas, acude a tu médico o unidad de salud, para que te realicen un diagnóstico preciso y te den el tratamiento adecuado.
Al seguir un tratamiento adecuado de esta enfermedad, la mayoría de las personas se recuperan de una a dos semanas, por lo que se recomienda reposar y regresar a las actividades habituales, después de 24 horas sin presentar ningún síntoma.